La conservación y restauración en comunidades implica unas condiciones muy distintas a los casos de objetos provenientes de museos o zonas urbanas. El patrimonio cultural, en esas circunstancias, suele ser un patrimonio en uso, con fuerte carácter simbólico y una muy especial relación con el grupo que lo acoge. Los proyectos en estos ámbitos, por tanto, requieren
de la participación de muchos perfiles que contribuyan con distintas aproximaciones disciplinares. Todas ellas deben colaborar de forma integradora para la obtención del mejor resultado posible, trabajando de forma transdisciplinar.

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