Mesa de discusión teórica sobre bienes inmuebles por destino

Bienes inmuebles por destino, mesa de discusión en la CNCPC

bienes 2

Para fomentar la reflexión y desarrollo de normatividad en materia de conservación, se llevó a cabo la Mesa de Discusión Teórica  “Los bienes inmuebles por destino: definición e instancias de competencia” en el Auditorio Paul Coremans de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural (CNCPC) el pasado miércoles 10 de junio,  donde participaron restauradores, arqueólogos y arquitectos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) con amplia experiencia en la materia.

Bajo la moderación de Salvador Guillén Jiménez, responsable del Área de Conservación del Patrimonio Histórico In Situ de la CNCPC, el encuentro interdisciplinario tuvo como invitados especiales a los arquitectos de la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos del INAH, Valeria Valero, directora de Apoyo Técnico, y Antonio Mondragón, subdirector de Supervisión de Proyectos y Obras Externas. En representación de la CNCPC, estuvo el arqueólogo José Antonio López Palacios, investigador titular, y la restauradora María del Carmen Castro Barrera, directora de Conservación e Investigación, quienes expusieron sus reflexiones y respondieron a los cuestionamientos del público asistente.

La Arq. Valeria Valero centró su participación en  el origen de la noción de bien inmueble por destino. Explicó que si bien no existe el término jurídico como tal en la legislación mexicana, hay una definición importante que da luz a este tema en el Código Civil Federal donde, en su Artículo 750 Fracción III, señala que un bien inmueble puede ser  “todo lo que esté unido a un inmueble de manera fija, de modo que no pueda separarse sin deterioro del mismo inmueble o del objeto a él adherido”, definición que es referencia para todas las personas que trabajan en conservación.

Señaló que este artículo fue inspirado, según un estudio realizado por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, en el Código Civil Español de García Goyena, que a su vez se basó en el Código Civil francés de 1804.

Antonio Mondragón señaló que, más allá de la definición de bienes inmuebles por destino, el tema central es cómo lo abordan en la práctica cotidiana cada una de las disciplinas, porque es ahí cuando se da la segregación de los elementos y se dejan de ver como parte de un todo, desconociendo esa asociación inseparable a una estructura arquitectónica.

Afirmó que en algunos proyectos se ha logrado una buena  colaboración entre las disciplinas que tienen competencia en la conservación del patrimonio cultural, pero que es necesario seguir buscando la forma de trabajar coordinadamente, dejando atrás las intervenciones individualistas.

Por su parte, José Antonio López Palacios comentó que los bienes inmuebles por destino, en términos arqueológicos, son vistos como objetos hechos exprofeso para pertenecer a un inmueble, que pueden ser desprendidos de su lugar de origen por razones de conservación, pero que pierden sentido al encontrarse fuera de su contexto original. No obstante precisó que “el que pierda su valor in situ es una cosa, y el que pueda perder su valor como elemento cultural y representante de una sociedad es otra”. Señaló que, aunque un bien inmueble por destino sea descontextualizado, al momento de ser rescatado por el riesgo de su destrucción, aún conserva un valor como bien cultural.

María del Carmen Castro complementó la aportación de la arquitecta Valeria Valero en cuanto a la legislación de los bienes inmuebles por destino y señaló que, además del Código Civil, la Ley de Obras Públicas también hace mención a los bienes por destino en su Artículo 3º Fracción I donde señala: “El mantenimiento y la restauración de bienes muebles incorporados o adheridos a un inmueble, cuando implique modificación del propio inmueble”.

Mostró una serie de ejemplos de bienes por destino que han tenido afectaciones diversas, generadas en muchas ocasiones por intervenciones inadecuadas,  como  portones, fachadas, cruces atriales, cubiertas, retablos, pintura mural, entre otros, que evidencian el desconocimiento que existe todavía en la materia en muchas regiones y la falta de criterios para la conservación de este tipo de bienes patrimoniales.

Advirtió que el trabajo de los restauradores a lo largo de los años les ha dado la experiencia para enfrentar la problemática. Sin embargo, es necesario el trabajo  conjunto de arqueólogos, arquitectos e ingenieros, que pueden brindar sus conocimientos y complementar los trabajos de restauración.

Los comentarios están cerrados.