Hornacina del edificio de Las Ajaracas para exposición

hornacinaComo proyecto conjunto de las Coordinaciones Nacionales de Monumentos Históricos (CNMH), de Museos y Exposiciones (CNME) y de Conservación del Patrimonio Cultural (CNCPC), fue restaurada la hornacina del antiguo edificio de las Ajaracas en el Centro Histórico, una pieza con elementos constructivos y estéticos únicos que será exhibida en la exposición por el 75 Aniversario del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), así lo dio a conocer la Directora de Conservación e Investigación de la CNCPC, María del Carmen Castro Barrera.

La hornacina es un elemento fuera de serie, es preciosa, tiene una especie de coronamiento, está flanqueada por dos frailes, un corazón al centro y es un elemento arquitectónico muy interesante”, señaló Castro Barrera.

Este bien cultural formó parte de la Casa Mayorazgo de Nava Chávez, también conocida como Casa de las Ajaracas, edificio del siglo XVI ubicado en las calles de República de Guatemala esquina con República de Argentina del Centro Histórico de la Ciudad de México, donde  el arqueólogo Álvaro Barrera encontró en 2006 la escultura de la diosa Tlaltecuhtli.

La hornacina de cantera gris estaba pulverulenta, un término que en restauración alude a la falta de cohesión en las partículas de un objeto, explicó María del Carmen Castro, y para devolverle la solidez se utilizó un consolidante de origen inorgánico (alcoxisilano) desarrollado por la química Nora Pérez Castellanos, colaboradora de la CNCPC, que puede usarse en restauración debido a que no contiene sustancias dañinas para los bienes culturales.

Castro Barrera dijo que durante el proceso de consolidación se lograron endurecer las capas más superficiales de la hornacina, pero en las internas no se consiguió la cohesión necesaria por las condiciones variantes de humedad en la Ciudad de México, debido a esto es necesario seguir investigando cómo reforzar este elemento con otros aditivos.

Además del procedimiento de consolidación, los restauradores trabajaron en fijar capas de preparación de carbonato de calcio pigmentadas, que no eran visibles antes de la limpieza de la hornacina y las fueron descubriendo posteriormente. Para fijar estos colores, señaló Castro Barrera, se aplicaron nanopartículas de hidróxido de calcio (cal), que reaccionan para convertirse en carbonato de calcio, proceso que lleva toda una metodología que ha sido estudiada y utilizada en otros proyectos de la CNCPC, donde se han obtenido buenos resultados.

A pesar de que se perdieron algunos elementos de la hornacina, así como unos ángeles de argamasa, el área de Arqueología recuperó cerca del 80 por ciento de la pieza del lugar donde estaba almacenada, lo que en opinión de la especialista es un aspecto muy relevante.

Con el objetivo de exhibir la hornacina en las mejores condiciones posibles en el 75 Aniversario del INAH, la Coordinación Nacional de Museos y Exposiciones será la encargada del montaje final, tomando en cuenta aspectos como el peso del ejemplar, su altura de tres metros y la forma de contrarrestar la descontextualización de la pieza, porque ya no pertenece a la edificación para la que fue hecha.

Los restauradores de la CNCPC que intervinieron la hornacina se encargarán de la propuesta de embalaje para su traslado y almacenamiento, en tanto que la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos será la responsable de determinar qué se hará con la pieza en el futuro.

Estos trabajos interdisciplinarios son muy importantes para el Instituto en donde cada Coordinación Nacional, de Monumentos Históricos, de Museos y Exposiciones, y de Conservación del Patrimonio Cultural, reconocemos nuestros campos y nuestras especialidades, y nos vamos complementando”, expresó Castro Barrera.

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