Acercamiento a las comunidades: Chila de las Flores

Chila de las Flores18 junio 2014. Uno de los aspectos fundamentales en un proyecto de restauración es la integración de la comunidad que solicita el apoyo de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural (CNCPC), ya que sus integrantes son los usuarios del patrimonio cultural, quienes lo cuidan y están en contacto directo con el mismo, así lo señaló en entrevista la psicóloga educativa Jennifer Bautista López.

Dentro de la CNCPC, el Área de Atención Técnica a Grupos Sociales está encargada de apuntalar a las comunidades, generar un vínculo con ellos, darles asesoría y determinar en conjunto cuáles son las necesidades más urgentes de conservación a corto, mediano y largo plazos, además de crear acuerdos que propicien un proceso de restauración integral.

“Algo que hemos observado es que cuando ellos intervienen, valoran más las cosas, porque les implicó esfuerzo y recursos, entonces cuidan más el inmueble y procuran el mantenimiento que requiere”,dijo Bautista López.

Una escultura prehispánica por un recinto religioso

Esta comunidad del estado de Puebla, afirmó el arqueólogo Tomás Villa, propuso entregar al INAH una escultura prehispánica que encontró a cambio de que se restaurara el Templo de la Asunción, que forma parte de un conjunto conventual del siglo XVI.

Fue entonces cuando personal de la CNCPC hizo una visita para conocer el estado de conservación del recinto y detectó problemas de humedad ocasionados por una mala impermeabilización en la cubierta, así como los pisos de concreto y loseta que favorecieron filtraciones en los muros.

Una vez determinado esto, se informó a la comunidad que la CNCPC los apoyaría con asesoría y capacitación para la impermeabilización del edificio y después se determinaría el proyecto de restauración en el interior, para conservar sus bienes culturales.

Se realizó, en primera instancia, un proceso de fumigación a cargo del biólogo Pablo Torres, debido a la presencia de termitas y murciélagos en la zona del claustro, que provocaban un deterioro importante del lugar.

En una valoración arquitectónica, realizada por la especialista Karen Secundino, se determinó que el edificio se encuentra estructuralmente en buenas condiciones, por lo que sólo se requiere mantenimiento preventivo – impermeabilización de la cubierta y limpieza del lugar-.

Las actividades iniciaron con la aplicación de argamasa de cal-arena y, posteriormente, la impermeabilización con jabón-alumbre de la cubierta del sagrario, respetando siempre los materiales constitutivos del edificio, explicó Karen Secundino. Este proceso se realizó en colaboración con la comunidad como parte de su capacitación, para que continúe los trabajos en la cubierta de la nave principal.

El objetivo de este plan de mantenimiento es que no existan fuentes de humedad del techo hacia el interior, al impermeabilizar, estabilizar los pretiles y canalizar caídas de agua se evita que los muros se dañen, manchen o impregnen de salitre.

Al mismo tiempo, se inició la elaboración de un inventario de bienes culturales del templo con fotografías detalladas e información básica sobre sus características físicas, temporalidad y estado de conservación, que permitirá contar con datos útiles en caso de pérdida.

Además, se está haciendo la recuperación de la memoria histórica del sitio, con un proyecto a cargo del arqueólogo Tomás Villa, que abarca el rescate de leyendas, considera las tradiciones y el espacio geográfico, a través de entrevistas con personas de la comunidad.

La pieza arqueológica encontrada permanecerá en el sitio, porque es de ellos, es su patrimonio y son los encargados de su resguardo, detalló Tomás Villa.

Los comentarios están cerrados.