Curso de rescate de acervos documentales inundados en la CNCPC

Descargar PDF

  • Las inundaciones son uno de los eventos catastróficos que con más frecuencia afectan al patrimonio documental.
  • Durante una emergencia, las primeras 72 horas son críticas, donde hay que secar todo para estabilizar los materiales y pasar a una etapa de recuperación.

Con la participación de 31 personas responsables de acervos documentales, la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural (CNCPC) llevó a cabo, del 20 al 22 de julio, el Curso de preparación ante emergencias y rescate de acervos documentales inundados, que tiene por objetivo brindar herramientas para tomar acciones oportunas en caso de una emergencia, así lo informó en entrevista la restauradora Teresita Díaz Villanueva, organizadora del evento.

Las inundaciones o daño por agua, explicó la restauradora Díaz Villanueva, son uno de los eventos catastróficos que más frecuentemente afectan al patrimonio documental. Por lo que es necesario tomar acciones que permitan recuperar, en la medida de lo posible, los acervos. En este curso se comparte el conocimiento con las personas que tienen a su cargo archivos, bibliotecas y fototecas, dentro de las estrategias de capacitación del Programa Nacional de Conservación del Patrimonio Documental de la CNCPC.

Las afectaciones, informó Teresita Díaz, pueden ser generadas no solo por grandes inundaciones, sino por goteras o filtraciones, que generan, si no se actúa con prontitud, proliferación de microorganismos, deformaciones del soporte, manchas, pérdida de elementos, decoloración, inclusive la pérdida total de la información.

Señaló que los acervos documentales en nuestro país generalmente son mixtos y pueden resguardar en un mismo espacio libros, revistas, fotografías, cintas magnéticas de audio y video, discos compactos, discos de acetato y demás soportes de información que tienen características específicas y requieren atención especial cada uno de ellos.

El curso, de 15 horas repartidas en tres días de trabajo, fue impartido por Alejandra Odor Chávez, restauradora del Departamento de Conservación de la Biblioteca Nacional de México, especialista en conservación de documentos gráficos, y Gustavo Lozano San juan, restaurador del archivo fotográfico Manuel Toussaint del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, especialista en conservación de material fotográfico, audiovisual y digital. En la parte de logística contó con el apoyo del área de Formación y Actualización de la CNCPC.

Las personas inscritas provenían de bibliotecas, archivos y fototecas de la Escuela Nacional de Antropología e Historia, la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía, la CNCPC, la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos, la Dirección de Registro Público de Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, la Dirección de Etnología y Antropología Social, la Dirección de Estudios Históricos, los Centros INAH Tabasco, San Luis Potosí y Morelos, y una persona externa al INAH proveniente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

La estructura del curso consistió en dos sesiones teóricas y una práctica. Durante el primer día abordaron conceptos generales como la definición de emergencia, desastre, cómo generar un plan de prevención en las diferentes instituciones, cómo organizar equipos de trabajo para reaccionar ante las emergencias, qué es lo que se va a rescatar de forma prioritaria, cómo se va a actuar y generar redes de apoyo.

El segundo día estuvo enfocado en cómo rescatar los diferentes tipos de documentos que han sido afectados por agua, ya que durante una emergencia, las primeras 72 horas son críticas, donde hay que secar todo para estabilizar los materiales y pasar a una etapa de recuperación.

El tercer día fue la práctica en la que los participantes realizaron un simulacro del rescate de documentos diversos, donados para ese propósito, con la intención de saber qué hacer y qué no hacer en caso de emergencia.

“Dividimos el curso en las tres fases de una emergencia o desastre, que son la prevención, la respuesta y la recuperación. Los primeros dos días vimos la prevención, explicamos las acciones de respuesta y el tercer día llevamos a cabo la respuesta y parte de la recuperación” explicó la restauradora Alejandra Odor.

Una parte fundamental del curso fue crear vínculos y redes de apoyo entre las diferentes dependencias participantes para saber a quién llamar en caso de verse rebasados durante una emergencia. De igual forma, lograr que los asistentes  puedan contribuir a generar planes de prevención ante emergencias y la organización de brigadas de rescate en sus respectivos acervos, ya que muchas veces la diferencia entre perder o no información valiosa depende de la respuesta inmediata.

 “Lo más importante es reconocer que los acervos son importantes y deben conservarse, hacer conciencia de su valor permitirá que esta capacitación rinda resultados positivos”, señaló el restaurador Gustavo Lozano.

Los comentarios están cerrados.