Conservación de la domus romana en España. Conferencia en la CNCPC.

Descargar PDF

  • La domus romana, yacimiento arqueológico de una casa romana, es un soporte de información muy rica sobre la vida cotidiana de la sociedad hispanorromana.
  • Son estructuras muy reconocibles desde el punto de vista arquitectónico, comúnmente intervenidas en España, lo que ofrece muchas posibilidades de hacer un estudio sobre la evolución que ha tenido la restauración a lo largo de 30 ó 40 años.

Como parte de las actividades formativas de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural (CNCPC), el miércoles 7 de julio se llevó a cabo la conferencia Estrategias de conservación y restauración de estructuras arqueológicas en España: el modelo de la domus romana, en el auditorio Paul Coremans de esta dependencia, impartida por el arqueólogo Joaquín Barrio Martín con el objetivo de compartir sus experiencias con el público asistente, restauradores y especialistas interesados en la materia.

El doctor en arqueología Barrio Martín, tutor del convenio internacional entre la Universidad Autónoma de Madrid (de donde es egresado) y el Instituto Nacional de Antropología e Historia, mediante el cual imparte y dirige el curso diplomado de especialización en patrimonio cultural metálico.

Durante su presentación realizó un análisis de lo que ha sucedido en los últimos 40 años de puesta en valor y conservación de sitios arqueológicos en España, utilizando un modelo arquitectónico que se ha restaurado con bastante acierto y de manera habitual: la domus romana, es decir, yacimientos arqueológicos de casas romanas.

“La domus romana es importante porque es obra de una unidad familiar, con un estatus económico concreto, donde se refleja la idiosincrasia en la construcción y en la decoración, ofrece una planimetría siempre reconocible a lo largo del tiempo, sea del siglo I, sea del siglo V en Roma. Se diferencian claramente dentro de la ciudad, pueden tener formas más o menos singulares y en muchas de ellas hay suelos de mosaicos. Como yacimiento arqueológico es soporte de una información muy rica sobre la vida cotidiana, la economía, la sociedad hispanorromana” explicó Joaquín Barrio.

Este tipo de estructuras ofrecen muchas ventajas para su conservación y posibilidades de convertirse en museo, por ser muy reconocibles desde el punto de vista arquitectónico. En España son intervenidas comúnmente, proporcionando la oportunidad de hacer un estudio sobre la evolución que ha tenido la restauración a lo largo de 30 ó 40 años.

El arqueólogo Barrio detalló que estos yacimientos tienen un carácter bastante fragmentario, no son monumentales y suelen estar muy desprotegidos. Las estructuras son frágiles y pueden estar elaboradas incluso de tapial (técnica de construcción con tierra), por lo que el proceso de excavación tiene que ser cuidadoso.

Generalmente, los yacimientos arqueológicos no son intervenidos y preparados para un contexto de museo de forma inmediata a su descubrimiento, sino que primero hay un periodo de investigación que dura varios años antes de que sean restaurados, lo que implica la necesidad de tomar medidas de conservación durante el tiempo de excavación para garantizar su mantenimiento. Por lo tanto, la arqueología y la conservación son una combinación, casi un balance, dijo Barrio Martín.

En apego a los criterios de conservación relativos a la intervención mínima posible, el respeto por la autenticidad de la obra, la reversibilidad de los tratamientos, la adecuación del entorno con el lugar, el mantenimiento como axioma de futuro y la conservación con un fin social, se han generado algunas propuestas de actuación en España para configurar una estrategia de conservación y garantizar la estabilidad de estas estructuras.

Desde el punto de vista práctico, comentó Barrio Martín, la conservación de edificios romanos y sobre todo de estructuras que pueden ser intervenidas de manera importante, ha seguido tres estrategias: conservar yacimientos en abierto, conservar yacimientos con cubiertas parciales y conservar yacimientos en cripta (debajo de una casa o edificio modernos, dejando una ventana arqueológica).

A manera de conclusión, el arqueólogo Joaquín Barrio Martín señaló que la conservación es una responsabilidad social para las generaciones actuales y venideras. Si bien la conservación de las casas romanas significa altos costos, es la única garantía de futuro para estos bienes culturales. El éxito no está en promover una estrategia única, sino hacer una estrategia diversa, combinando adecuadamente la transmisión del conocimiento que proporciona el yacimiento con una  presentación eficaz que lo haga comprensible, porque “la arqueología es aportación de conocimiento y ese es una axioma que no se debe olvidar”.

Los comentarios están cerrados.