Organiza CNCPC mesa de discusión sobre la Secretaria de Cultura

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Ante la reciente creación de la Secretaría de Cultura del Gobierno Federal, la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural (CNCPC) llevó a cabo la primera sesión de las Mesas de Discusión Teórica Principios, Criterios y Normatividad de 2016, con el tema La Nueva Secretaría de Cultura: Perspectivas para la Gestión y Conservación Patrimonial, el pasado miércoles 10 de febrero en el Auditorio Paul Coremans de esta Coordinación.

Con la moderación de Liliana Giorguli Chávez, Coordinadora Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural, la mesa estuvo integrada por investigadores directamente relacionados en materia de patrimonio y política cultural, quienes han seguido el marco jurídico de la naciente Secretaria de Cultura y el papel que desempeñará el Instituto Nacional de Antropología e Historia en la nueva dependencia federal.

Carlos Villaseñor Anaya, jurista mexicano que formó parte de las mesas de trabajo convocadas por las Comisiones de la Cultura y Cinematografía de las Cámaras de Diputados y Senadores para el proceso de creación de la Secretaria de Cultura, señaló que durante aquellas reuniones de trabajo la Secretaría de Educación Pública (SEP) expresó la necesidad de una nueva dependencia que atendiera los temas de cultura, derivado de dos necesidades fundamentales: en primer lugar, generar una mayor coherencia administrativa de un subsector (la cultura) que tiene 100 años operando bajo el mismo esquema desde la creación de la SEP, y que ha tenido modificaciones diversas para operar de mejor manera, ya que, el volumen de trabajo de la Secretaria de Educación Pública ya no permite a su titular atender, con la misma intensidad, las actividades en materia de cultura. La segunda es darle una jerarquía de primer nivel al ámbito cultural en la administración pública federal.

Sobre el planteamiento de que primero era necesario crear una Ley General de Cultura antes de conformar una Secretaría, Villaseñor Anaya explicó que la legislación mexicana tiene un conjunto de normas, disposiciones y reglamentos que le dan un cuerpo jurídico en materia de cultura y, por lo tanto, la posibilidad de acción de la reciente Secretaría, tales como la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, la Ley General de Bibliotecas, la Ley General del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, entre muchas otras.

La cuestión que se debe considerar en este momento, precisó Carlos Villaseñor, es si estas leyes son vigentes para generar la política cultural que requiere el país. En este sentido, señaló que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), como el abanderado de la conservación, difusión, estudio y conocimiento científico del patrimonio cultural en México, tendrá que revisar, de igual manera, todas aquellas normas y lineamientos  que no sean vigentes para atender el patrimonio.

Por su parte, el director del Museo de Arte Popular, Walther Boelsterly Urrutia, señaló durante su intervención que existe una indefinición de muchas de estas leyes que atañen el patrimonio cultural, por la falta de claridad que existe en ellas.

Consideró que la creación de la Secretaría de Cultura constituye un gran paso y un gran esfuerzo tanto de la parte política, como de un grupo de asesores expertos en la materia que de alguna forma van dando cuerpo jurídico a la nueva dependencia. Sin embargo, añadió que habría que empezar a exigir, como ciudadanos, que se cumplan las leyes que existen y las que se están generando, porque de no ser así, estos esfuerzos no servirán de nada y el patrimonio cultural y natural de México se perderá.

Finalmente, la directora de Educación Social para la Conservación de la CNCPC, Thalía Velasco Castelán y la licenciada Anahís González Esquer, quien brinda asesoría jurídica sobre la protección patrimonial en las distintas áreas de esta misma Coordinación, hicieron una análisis puntual del decreto de creación de la Secretaría de Cultura y lo que se ha hecho hasta el momento.

Afirmaron que el cambio de ser un Consejo (Consejo Nacional para la Cultura y las Artes) a un órgano administrativo centralizado de carácter predominante, como es la Secretaría de Cultura, propiciará un mayor diálogo con las otras Secretarías y los diferentes órdenes de gobierno para impulsar el desarrollo de la cultura.

Agregaron que uno de los objetivos de la recién creada Secretaría de Cultura, es el cambio en la visión centralizada en materia de cultura, una línea de acción que el INAH ha trabajado intuitivamente durante años al tener representaciones estatales, fomentando la vinculación con las comunidades y generación de políticas públicas.

Consideraron que el texto que da fundamento a la creación de la Secretaria de Cultura es sumamente administrativo, donde se trasladaron funciones de la SEP a la nueva Secretaría, por lo que ahora es prioritario trabajar en la creación de una ley de cultura integral así como en un Reglamento, en el que se van a explicitar los mecanismos de vinculación entre la Secretaría y los distintos órganos que de ella dependen.

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