Manuscrito del siglo XIX recupera su integridad

DSC_14024 agosto 2014. Al cabo de un poco menos de un año de trabajo en el Taller de Conservación de Documentos Gráficos de la CNCPC finalizó el proceso de restauración del Libro Testamentario de Santa María de la Asunción de Chilpancingo de los Bravos, Guerrero, y está listo para regresar a su lugar de origen, según lo informó la restauradora, Jeniffer Ponce Fernández, quien ha trabajado en la obra junto a su colega Ana Dalila Terrazas, bajo la supervisión de la especialista Marie Vander Meeren, coordinadora y asesora del proyecto.

El libro, de 286 por 218 milímetros y 88 páginas, que contiene los últimos deseos, plegarias de encomienda y testamentos, de personas relevantes de la primera mitad del siglo XIX, incluyendo a la madre de Antonieta Guevara, esposa de Nicolás Bravo, estará resguardado en el archivo parroquial de la catedral del estado de Guerrero, y podrá ser consultado por investigadores interesados en la historia de esa región.

Aun cuando el texto puede manipularse perfectamente, las restauradoras recomendaron que la consulta del libro sea limitada, debido a que existe una transcripción del contenido y no es necesario acudir al original para revisar esta información, salvo algún caso muy específico. Las especialistas señalan algunas medidas precautorias para su manipulación: como ponerlo sobre una superficie limpia de trabajo, usar lápiz en caso de tomar apuntes, no tener bolígrafos ni tintas cerca del libro, lavarse bien las manos antes y después de la consulta.

La obra se resguardó en una caja de protección para brindarle mayor cuidado, Ponce detalló:

“es una caja de almeja que tiene características adecuadas para conservación porque protege al libro de todo tipo de abrasión, incluso es una barrera física contra los insectos, contra la humedad porque la amortigua un poco. Además la caja está señalada por la parte de afuera de modo que tú puedas saber desde lejos, sin necesidad de abrirla, qué es lo que contiene”.

La caja fue hecha, a la medida del libro, de cartón y forrada con brillanta de lino material inerte y bastante noble con los elementos constitutivos de la encuadernación. Está diseñada con una cinta que facilita sacar la obra con gentileza, sin necesidad de jalarla ni levantarla.

El cuerpo del libro tiene una guarda de primer nivel que está en contacto con la piel de la encuadernación y el cuerpo del libro, hecha de papel ingres libre de ácido, constituye una protección extra, una barrera física que permite que el papel respire.

La cartera del Libro Testamentario estuvo expuesta a mucha humedad durante su periodo de vida por lo que se deformó, arrugó y perdió sus dimensiones originales. Luego de un proceso de humectado en cámara y de tensión, se recuperaron ligeramente sus proporciones originales, permitiendo que cubra una mayor parte del libro, se eliminaron deformaciones y quedó bastante plana e incluso es más legible la leyenda de la portada de la obra: Libro de Testamentos.

La costura original era de tipo griega, es decir, los soportes estaban insertos en el cuerpo del libro, lo que implica que hubo un aserrado para crear los alojamientos de los nervios del encuadernado. Con fines de conservación, las restauradoras no mantuvieron estas perforaciones, por el gran deterioro del papel. En su lugar aplicaron injertos de papel y colocaron los nervios por afuera del cuerpo del libro, para que las perforaciones de costura quedaran más pequeñas y la estructura igual de estable. Este tipo de costura se llama seguida sobre nervios, y se enlazó el cuerpo del manuscrito a la cartera como estaba originalmente.

8. agosto.2014

 

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